Luca sostuvo su mirada.
Porque sabía que su hermano tenía razón.
Y eso era lo que más le jodía.
Luca dejó escapar un suspiro pesado y se pasó una mano por el cabello. No era común que se disculpara, pero sabía cuándo lo había jodido.
Se apoyó en el escritorio y miró a sus hermanos.
—Lo siento.
Adriano cruzó los brazos, mirándolo con escepticismo.
—¿Por qué exactamente?
Luca resopló con una leve sonrisa.
—Por hacerlos lidiar con este desastre. Por no advertirles lo que iba a hacer en Francia.
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