Uno de los mejores días del año había llegado era el cumpleaños de Ángel. El niño entró a la habitación de Elizabeth con gran alegría, se subió a la cama y comenzó a gritar.
—Ya es día, ya es día mami levántate, hoy es mi cumpleaños. —Dijo Ángel mientras daba saltos sobre la cama
—Buen día, cariño Feliz cumpleaños que tal si cierras los ojos. —Añadió Elizabeth inclinándose a un lado de la cama para agarrar un regalo que tenía guardado.
—Ok mami está bien.