Cuando se durmió, sus sueños fueron extraños e inconexos. Soñó que estaba en la casa con su madre preparando galletas con forma de árboles de navidad. Podía escuchar una suave música, miraba a su madre y sonreía. Detrás de su madre vio como su papá se acercaba y la rodeaba con sus brazos mientras bailaba al ritmo de la música. «Papá —grito Elizabeth—. Dale vueltas a mamá como a una bailarina.» Pero él sonrió y le dijo: «Ven aquí tú eres mi linda bailarina. Baila nena, vamos da la vuelta, eres m