Tras llegar a casa, Elizabeth fue de inmediato a su habitación, se sentó frente al tocador y lloro amargamente, era increíble como Amaranta seguía destruyendo su vida, había sido capaz de arriesgarse a que la policía la detuviera a cambio de demostrar su poder era una sociopatía incontrolable.
Ahora más que nunca Elizabeth debía tener cuidado, era momento de retirarse y dejar de arriesgar la vida de sus hijos. El cumpleaños de Ángel estaba cerca y al parecer debía cancelar cualquier preparati