23. La mañana después de la tormenta
A la mañana siguiente, Elara bajó por la escalera principal con los ojos pesados. Los restos de la tormenta de la noche anterior habían dejado charcos en el jardín, pero dentro de la mansión Thorne, el aire se sentía mucho más asfixiante de lo habitual.
Entró al comedor, con la esperanza de encontrar a su madre sola. Sin embargo, sus pasos se detuvieron.
En la cabecera de la mesa, Jaxon estaba sentado, recostado. El hombre ya llevaba una impecable camisa de algodón negra, pero su rostro aún irr