24. Las heridas ocultas bajo el traje
La risa burlona de Ciara aún resonaba en los oídos de Elara, haciendo eco a lo largo del frío pasillo de la Facultad de Negocios. Elara cerró los ojos por un momento, respirando hondo para calmar el tumulto en su pecho.
Chica de los suburbios.
El insulto se sentía muy real, pero Elara se negaba a derrumbarse. No permitiría que una chica arrogante como Ciara pisoteara su orgullo, y mucho menos por un hombre que ni siquiera la deseaba.
Elara caminó a paso rápido por el pasillo hacia la zona de ta