17. Una línea divisoria acentuada
A la mañana siguiente, una incomodidad gélida se apoderó de la sala de estar de la mansión Thorne. Richard, en un intento desesperado por mantener la ilusión de una familia perfecta tras la serie de discusiones, decidió organizar una sesión de «fotos familiares» improvisada.
Un fotógrafo profesional, acompañado de sus dos asistentes, se afanaba en colocar luces de estudio y paraguas reflectores frente a la chimenea de mármol apagada. El ambiente en la habitación se sentía artificial y rebosante