109. Negación en un rincón de la habitación
Las recientes palabras de Jaxon parecieron congelar el tiempo dentro de la sala de juntas. Elara miró a los ojos del hombre que tenía enfrente con absoluta incredulidad. Su corazón latía tan desbocado que llegó a dolerle el pecho.
—¿Me estuviste buscando? —susurró Elara con voz ronca.
—Todos los días —respondió Jaxon sin la menor vacilación. Levantó el pulgar derecho y secó una lágrima que resbalaba por la mejilla de la chica—. Utilicé todas mis conexiones en el inframundo. Knox recorrió cada p