57 NO ES POR ELLA ES POR MI
CAMIL DE LA FUENTE
Los brazos de Farid me reconfortan mientras que no hago otra cosa que llorar. No supero la opresión en el pecho, me arde respirar y cada que cierro los ojos puedo ver a esa m@ldita. Me permitiré llorar esta vez, y solo un rato. En muy poco tiempo estará Emira de vuelta de la escuela y no quiero que me note siquiera con los ojos rojos o hinchados.
—¡Trata de calmarte cariño! No se que tan dificil sea administrarle un sedante a un doctor… ¡pero te j