56 LAS PIEZAS DE UN AJEDREZ
NARRADOR OMNISCIENTE
Las primeras gotas de lluvia habían comenzado a caer sobre el asfalto cuando Camil logró llegar a su coche.
Le ardía la garganta por las lágrimas que estaba conteniendo. La furia se había metido en sus venas como una droga poderosa, o como epinefrina hacían do que su corazón latiera a prisa.
Mara siempre sacaba de ella lo peor, pero también su lado más vulnerable. Su parte más débil y el recuerdo de los años que vivió siendo una marioneta por ga