55 A PUNTO DE PERDER LOS ESTRIBOS
CAMIL DE LA FUENTE
«¡Tuve una hija con Farid Aray»
La frase queda flotando en el aire, y ella se queda mirándome con los ojos demasiado abiertos.
La tensión en el ambiente se podía cortar con un cuchillo, y preparándome para recibir todo el potente veneno de Mara cerré los ojos.
«¡Yo y mi gran bocata!»
Después que solté aquello me di cuenta que había acabado de cometer un terrible error.
Para probar que yo era mejor que Mara, o más humana; yo lo tenía