33 “No me iré sin despedirme”
CAMIL DE LA FUENTE
Veinte minutos más tarde de haber llegado, ya todo el papeleo estaba listo.
«Emira Aray De La Fuente…» se leía por todas partes y mi mente divagaba por haber llegado finalmente a eso, mi mayor miedo se había convertido en realidad, y después de todo me lo estaba tomando muy bien.
—¡Como siempre debió haber sido!— susurró Farid mirando el nombre de la niña, como si pudiera leer mi mente. Estaba tratando de sacarme de mis casillas abiertament