ATERRADOR HOSPITAL
CAMIL ARAY
Una semana después las cosas se habían aplacado un poco en el hospital. Al parecer se habían acostumbrado nuevamente a mi presencia. Era evidente que encontraron un chisme nuevo y yo y mis problemas dejamos de ser noticia.
Después de sobrevivir los dos primeros días de ser el tema preferido de los comentarios y chismes de pasillo, las aguas parecían ir tomando su curso.
No era lógico que dejara la mitad de mi especialización en cirugía, solo porque estaba embaraz