CAMIL ARAY
Si hace seis meses me hubiera cruzado con una cartomántica, o con una de esas personas que te leen las líneas de la mano, o la taza de café; y por ese entonces me hubiera dicho que en un lapso de un semestre, Farid regresaría a mi vida, me embarazaría otra vez, y encontraría al “donante de esperma” sin buscarlo; pues me hubiese reído en la cara del supuesto adivino con dotes de oráculo.
Puesto que ni en mis sueños más locos imaginé que mi vida podría cambiar tanto en un lapso tan co