DIÁVOLO III. CAPÍTULO 44. Un hombre que no abandona
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 44. Un hombre que no abandona
—¡Tienes que irte, Aurelio! No quiero que mueras tú también… —exclamó con voz rota.
Aurelio lo miró, incrédulo. Le hervía la sangre. Sentía una mezcla entre rabia y miedo que le empujaba el pecho como una avalancha, pero se estiró cuanto pudo y logró meter la mano por la rendija. Alcanzó el rostro de Percy y lo agarró con fuerza por la mandíbula, como si necesitara que lo sintiera real, tangible, ahí con él.
—¡Escúchame bien! —le dijo, bajando