DIÁVOLO II. CAPÍTULO 44. Un hombre herido
DIÁVOLO II. CAPÍTULO 44. Un hombre herido
Pero su padre no estaba ahí… ¿o sí?
Adriano movió su pistola, apuntando directamente al hombre en el suelo.
La muchacha lanzó un grito desgarrador y cayó de rodillas.
—Por favor... no lo hagas. —Su voz se quebraba entre sollozos—. Haré lo que quieras, pero no mates a mi padre. Por favor…
Adriano sintió el peso del arma en su mano, pero su mirada estaba fija en las manos de la chica, pequeñas y delicadas. Había algo extraño en sus dedos, algo que parecí