DIÁVOLO II. CAPÍTULO 31. Decisiones irrevocables.
DIÁVOLO II. CAPÍTULO 31. Contra las probabilidades
Su tono no era una petición; era una orden, pero obviamente entre ellos se hablaban así. Y lo confirmó cuando un par de horas después lo escuchó rezongar en su despacho con tono seco:
—No me importa si no te gusta lidiar con la gente. Tienes que hacerlo por esta vez. Yo no puedo salir de aquí, así que en la siguiente semana Aurelio se encarga de los negocios y tú de los clubes.
Y si hubo protestas ella no las escuchó.
Sin embargo, no todo podía