DIÁVOLO II. CAPÍTULO 30. Un hombre protector
DIÁVOLO II. CAPÍTULO 30. Un hombre protector
La doctora asintió con seriedad, claramente comprendiendo que Adriano Viscontti no era un hombre al que se le podía discutir
—Voy a coordinarlo de inmediato —dijo antes de salir de la habitación, y él esperó a que la puerta se cerrara antes de acercarse a Eyra.
—Hey... —Su voz era más suave ahora, aunque aún cargada de tensión—. ¿Por qué no me dijiste que te sentías mal?
Ella finalmente apartó la vista de la ventana y lo miró. Había una tristeza en s