96.
SOPHIE
Es de madrugada cuando me rindo.
Love no deja de moverse, como si la noche fuera su momento favorito del día. Cada patada es suave pero insistente, recordándome que dormir ya no es una opción. Respiro hondo, con cuidado, para no despertar a Chris ni a Max, y me incorporo despacio.
El chalé está en silencio.
Camino hasta la sala envuelta en una manta fina. Afuera, el mar apenas se oye, constante, eterno. Me siento en el sofá y apoyo las manos sobre mi vientre, cerrando los ojos un instan