67.
CHRIS
El sonido de la ambulancia no es un sonido: es una vibración constante que me atraviesa el cuerpo, que se me mete en los huesos y no me deja pensar en otra cosa que no sea el vaivén violento entre todavía está viva y pude haber llegado antes.
Voy sentado a su lado, demasiado cerca y al mismo tiempo infinitamente lejos. Hay manos trabajando sobre ella, voces que no me miran pero me atraviesan, palabras técnicas que caen como piedras porque no entiendo todo, pero entiendo lo suficiente.
—P