54.
SOPHIE
El mediodía cae pesado sobre la casa, como si incluso la luz entendiera que no es bienvenida. El almuerzo termina sin un cierre claro, sin sobremesa, sin alivio. Los platos quedan demasiado limpios, las palabras demasiado medidas. Todo fue correcto, educado, incómodo.
La madre de Christopher sigue sentada a la mesa cuando Max rompe el silencio con la naturalidad que solo tienen los niños.
—¿Podemos ir por un helado?
La pregunta flota entre nosotros como una salida inesperada. Levanto la