ELIOT MAGNANI
—Ella dijo que no estaba casada… —sollozó Enrico escondiendo su rostro detrás de sus antebrazos, protegiéndose con sus palmas hacia mí.
Me dolió escuchar que Cristine no mencionó mi existencia, pero… era obvio, no éramos nada. ¿Qué esperaba?
—Entonces deja que te lo aclare… —Lo tomé por el cabello y lo volví a golpear, haciendo crujir su nariz—. Cristine Ferrera es mi mujer… y a quien le grite, le pego, y a quien la toque, lo mato. ¿Queda claro?
Como aún lo sujetaba del cabello