TOM BENNET
Tenía miedo de lo que diría, esperaba escuchar mi nombre saliendo de su boca, sus gritos y reclamos, las lágrimas, pero eso no ocurrió. Posó sus manos en mis mejillas y me atrajo de nuevo hacia ella, para fundirnos en un nuevo y profundo beso. Era como si decidiera descartar todas sus dudas y simplemente dejarse llevar. ¿Eso era lo mejor? En este momento, para los dos, tal vez sí.
Cada beso se volvió más intenso y su cuerpo moviéndose suavemente debajo del mío era una firme invitaci