SLOANE D’MARCO
Llegué a mi hogar casi haciendo derrapar el auto mientras las palabras de mi amigo me daban vueltas en la cabeza. Él juraba que no había mencionado el nombre de Derek con mi padre y tenía fe en que me había dicho la verdad. Había algo entre Derek y mi padre que aún no resolvía y no necesitaba escuchar más regaños y ganarme más límites.
Entré a la casa casi corriendo, la niñera me recibió con una sonrisa incómoda y más allá de ella estaba mi padre cargando a mi hijo. Su nieto era