SLOANE D’MARCO
—¡Déjenlo! —Por más que gritaba, era como si nadie me escuchara. Cuando mi amigo estaba a punto de sacarme de la celda, noté como Derek volteó lo suficiente para verme por el rabillo del ojo mientras seguían sometiéndolo contra la pared. Parecía triste y desilusionado, como si en el fondo no quisiera que me fuera o eso fue lo que me imaginé.
De pronto uno de los enfermeros lo golpeó, obligándolo a mantener el rostro hacia la pared y ya no pude más. Me zafé del agarre del directo