LUCA MAGNANI
Cristine me vio con una mirada rota y llena de miedo, dándole vuelta a mis palabras y asintió resignada, enfocándose de nuevo en la comida. Me lavé las manos en la tarja y cuando estaba dispuesto a regresar con Berenice su voz volvió a resonar, esta vez más firme:
—Luca… ¿A dónde vas? —preguntó como mamá regañona sin dejar de hacer las albóndigas.
—Ah… ¿con mi nueva novia? —No sabía si su pregunta era literal o capciosa.
—Creo que necesitamos poner algunos puntos sobre las íes y