CRISTINE FERRERA
Después de compartir un par de palabras con las modelos y felicitarlas por su actuación, decidí salir del camerino, agotada. Me recargué sobre la puerta cerrada mientras las escuchaba enteramente felices. Sonreí, amasando mi nuca, el estrés me estaba matando y lo último que necesitaba era un dolor de cabeza.
De pronto el olor a tabaco llegó hasta mi nariz, cuando volteé hacía el otro lado del pasillo vi entre la penumbra a Eliot, con su cigarro colgando de sus labios y sus ojo