BERENICE SPOTI
Debería de estar entre las sillas más cercanas o detrás de bambalinas supervisando todo, pero preferí mantener la distancia. Recargada en una de las columnas, no pude evitar ver como Eliot y Cristine disfrutaban del espectáculo, sentados uno al lado del otro. De pronto Eliot posó su enorme mano en la pierna de ella, haciéndola sonrojar. En vez de apartarlo, cubrió su mano con la suya y se recargó en su hombro.
Parecían la pareja perfecta.
Cerré los ojos y desvié la mirada. Si me