Capítulo trece
—No, Vico salió primero y luego lo hice yo y en ese momento vi a Lara, la saludé con mucha naturalidad y ella solo me dijo que estaba un poco despeinado y que tuviera cuidado la próxima vez, pero…

—¿Qué diablos, Julián? ¿Acaso eres un puto adolescente? —Levanto la voz.

“Milo, ¿cómo estás? Me extrañaba no tener noticias tuyas"

La sangre me hierve al escuchar a Lara por teléfono; al menos se ha dignado a contestarme la llamada. No puedo soportarla; su voz me irrita.

—¿P
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