—¿No tienen el tercer nombre? —pregunta la metiche de la funcionaria.
—Acaban de improvisar los dos primeros —responde con mucha amabilidad Melissandre.
—Eso no es cierto, he reflexionado mucho sobre los nombres —responde Milo como si fuese un niño pequeño peleándose con su hermana mayor.
¿En serio?
—Pues lo has hecho tú solo, querido —le reprocho, porque hasta ahora no me había mencionado estos nombres.
Pienso en uno para mi pequeña, no puede ser tan difíci