—Estábamos cerca y quise pasar a saludarte, nunca vendría sin avisarte, querido. Por eso te envié un mensaje hace diez minutos. —Tomo el teléfono de Milo que está en la mesa de la entrada a la habitación y, por supuesto, ahí está el mensaje, pero también tiene un mensaje de una chica.
LARA: Estoy en la ciudad, podríamos vernos y tal vez eso me ayudaría a reconsiderar mi decisión.
Me quedo mirando el mensaje, impresionada. ¿Quién es esa chica?
Observo su foto de perfil y se encuentra