Capítulo ciento uno
Mis ojos se vuelven a llenar de lágrimas; se supone que mi vida era algo así como una comedia romántica, entonces no debería estar llorando por todo lo que me dice la malévola de mi hermana menor y por todo lo que me hace mi hermana mayor.

¡Soy como una Cenicienta!

—Si te acuerdas, Rodo se casó con Litia a escondidas. ¿Cómo crees que ella iba a poder conocer esa tradición familiar? Y no llores, no creo que seas una mala madre, solo que no te has leído ni un solo libro sobre maternida
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