Ambos estábamos en el auto de Jason dirigiéndonos a su manada. Estaba nerviosa, sería quedarse corto. Mis sentimientos eran complicados, estaba feliz y ansiosa al mismo tiempo, pero también preocupada por los pacientes.
Jason pareció darse cuenta cuando colocó su gran mano sobre mi muslo y la apretó ligeramente para llamar mi atención.
—¿Qué pasa Ángel? —preguntó y solo le dediqué una sonrisa con los labios apretados. Con el ceño fruncido miró hacia la carretera.
—No pasa nada. Sólo estoy un po