Estaba demasiado aturdida para hablar. Por un segundo pensé que lo había escuchado mal, pero un fuerte gruñido de Jason me puso tensa.
—¿¡Qué!? —Jason retumbó en voz baja acercándose.
La ira en sus ojos volvió con toda su fuerza. Esta vez no estaba seguro de poder detenerlo.
Connor nos miró a los dos, lo cual era nuevo. —Ten un poco de fe en mí, ¿quieres? —murmuró, molesto por nuestro comportamiento.
—¿Entonces por qué estás jugando con acertijos? —Jason preguntó secamente y estuve de acuer