La noticia se extendió como un incendio por el convento de las Hermanas de la Divina Misericordia. Guardias heridos, alarmas activadas, una fuga audaz durante un traslado. Claire se quedó paralizada en la capilla mientras la Madre Superiora anunciaba el confinamiento y advertía a todas las hermanas que permanecieran dentro de los muros.
—Es extremadamente peligroso —dijo la monja mayor con gravedad—. Recen por su alma… y por nuestra seguridad.
El rosario se le resbaló de los dedos entumecidos