El calor le inundó las mejillas. Recordaba ese verano con total claridad. Nadando largos en la piscina del patio trasero con un diminuto bikini rojo mientras Kai se tumbaba en la terraza, fingiendo mirar el móvil pero dejando que sus ojos se demoraran abiertamente en cómo la tela mojada se pegaba a sus pechos y a la curva de su culo. Ella había fingido no notar el bulto en sus shorts ni la forma en que se ajustaba cuando ella salía del agua. Pero el recuerdo se había quedado con ella, alimentan