Punto de vista de Sophia
Un calor silencioso se extendió por mí, subiendo despacio por mi garganta. Él soltó una tos baja que rodó por el aire del verano y aterrizó bajo en mi estómago. Los músculos debajo de mi ombligo se apretaron sin aviso.
—Gotea de algún sitio de ahí atrás —dije, con un vago gesto de la mano—. Ha empeorado bastante los últimos días. Seguía pensando que se detendría solo, pero…
—Ya lo veo —dijo. Su voz era profunda y áspera.
Mis palabras se detuvieron en mi garganta