ISABELLA
Había estado inquieta desde que Esmeralda vino a mis aposentos hace unos días. Sabía que ella estaba tramando algo. Y esta vez no se trataba de planes pequeños y mezquinos.
Esta vez iba por algo grande y, si caía en su trampa, sería destruida por completo.
No había forma de que me pusiera en contacto con el Alfa y le contara lo que estaba pasando. E incluso entonces, no quería molestarlo cuando ya tenía más que suficiente con lo que lidiar.
Pero me sentía como si estuviera completament