Isabella
El aire subterráneo olía a tierra mojada y a cientos de cuerpos apretados en un espacio reducido. Mis botas pisaban charcos de agua que se filtraba por las paredes de la cueva. Cada paso que daba hacía que los guerreros se giraran hacia mí, sus ojos siguiendo mis movimientos con una intensidad que me hacía querer encogerme.
Brandon estaba tumbado sobre una manta hecha de pieles, con la mirada perdida en los recovecos oscuros del techo rocoso. Isabella se mantenía a su lado, sus manos