Isabella
El caos en el Gran Salón alcanzó su punto álgido. Los gritos de los consejeros se mezclaban con las órdenes contradictorias de los guardias, pero para mí, todo ese ruido comenzó a alejarse, hundiéndose en el fondo de una marea sorda y distante.
El rayo de sol que entraba por los vitrales superiores ya no era solo luz; era un pilar de fuego dorado que caía directamente sobre el estrado, marcando el epicentro del juicio y el límite exacto entre la mentira que se desmoronaba y la verdad q