Capítulo 6. Destino ordenado
Verena corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron; nunca en su vida había sentido tanto miedo. “¿Cuánto tiempo más podré soportar esto? ¿Cómo demonios voy a acostumbrarme a todo esto?”, pensó mientras apretaba los puños con rabia.
Llegó a su habitación y se sentó en la cama. El recuerdo de su oscuro momento con su jefe no dejaba de atormentarla. Se arrojó sobre la cama, mirando el techo, y se quedó dormida.
A la mañana siguiente, un golpe fuerte en la puerta la trajo de vuelta a la re