Capítulo 2. Expuesta a la ruina
Verena despertó con muchos ojos fijos en ella. Miró a su alrededor y entonces se dio cuenta: estaba tendida en el suelo. Se había desmayado momentos antes, víctima del shock y del miedo.Nicole, el guardaespaldas personal de Frendro, le tendió una mano mientras ella se ponía de pie temblando. Escudriñó el entorno, pero aún no veía a su hermana ni encontraba al hombre que la hacía estremecer.—Por aquí, señora —dijo Nicole en voz baja, señalando hacia un coche aparcado afuera.Ella lo miró y luego miró hacia donde él apuntaba.—Por favor, ¿a dónde me lleva? —preguntó con la voz temblorosa.—A la finca —respondió él secamente.Su pecho se apretó.Pero antes de que pudieran alcanzar la manija del coche, el primer disparo resonó.El sonido atravesó el club como un latigazo, fuerte, agudo y aterrador. Durante un instante, nadie se movió. Luego vino otro disparo, y otro más.El corazón de Verena se detuvo. Sus piernas se debilitaron. Ni siquiera sabía hacia dónde correr.De pronto sintió un
Leer más