—Señores, les voy a agradecer que se retiren de mi casa y dejen las ofensas, quién sabe quién se estará cobrándose las que su hija les ha hecho.
—Como que señores, nosotros te criamos, eres una zorra mal agradecida — soltó Kathen altanera y soberbia.
—De que tengo que estar agradecida, de los golpes que recibí en esa casa que era de mi madre, por eso me tenían retenida porque mi supuesto padre la podía perder, de las veces que me quede dormida sin comer cuando era niña porque no supe preparar m