En la sala de operaciones cuatro doctores luchaban por mantener viva a Courney, estaba en mal estado, trataron de controlar la hemorragia, había perdido mucha sangre, de inmediato le colocaron transfusión de sangre. En medio de la operación, cuando dos médicos estaban extrayendo la bala, el aparato conectado a Courney empezó a pitar, ella estaba teniendo un paro cardiorrespiratorio. Un tercer médico cardiólogo le aplicó maniobras de compresión torácica mientras vociferó a una de las asistentes