Ella descaradamente posó una mano en cada lado del bóxer y lo bajó hasta llevarlo al final de sus pies, él terminó de sacarlo y lo rodó a un lado, su mirada estaba llena de lujuria, agarró con una mano su miembro firme y con la otra mano lo acarició con la punta de sus dedos.
—¿Acarícialo con tu boca? — vociferó sensualmente.
Lindsey agachó la cabeza y lamió su punta, al sentir un líquido vadoso, nada desagradable, más bien apetecible, como un resorte lo introdujo en boca sintiendo sus venas ro