La noche seguía impregnada de misterio y de una brisa gélida que parecía traer consigo secretos ocultos. Mia avanzaba por el sendero oscuro que llevaba al centro del pueblo, flanqueada por Liam y un pequeño grupo de soldados de Blood Moon. A pesar del murmullo de la lluvia que seguía cayendo con fuerza sobre los tejados de las casas, las palabras de Liam eran claras, resonaban entre las gotas como un eco ineludible.
—Siempre supe que eras especial, Mia. —Continuó Liam, con su voz calmada pero ca