La noticia del frente de guerra llegó a Seth bajo un manto de silencio sepulcral. La sala de reuniones estaba en penumbra, iluminada apenas por la luz tenue de una lámpara que oscilaba suavemente, proyectando sombras danzantes en las paredes de piedra. Seth estaba sentado en la cabecera de una larga mesa de madera envejecida, sus dedos tamborileaban contra la superficie de esta en un ritmo nervioso. Aquel sonido era el único en el espacio cerrado, hasta que Liam, su Beta irrumpió en el lugar co