Amelia regresó al pueblo con la frente en alto, sintiéndose más fuerte que nunca. Había algo en su semblante, una mezcla de paz y liberación, que rompía con todo a su paso como un eco ensordecedor en el aire tenso que rodeaba a los demás. Las miradas de los habitantes del pueblo se volvieron hacia ella mientras avanzaba con pasos firmes, con dirección al castillo, ignorando las susurrantes voces que intentaban desentrañar su transformación. Al llegar al castillo, los guardias les abrieron las p