El aire en el claro en el que se encuentra la manada de Lukas estaba cargado de tensión. Alanys, ante la amenaza de su familia, inmediatamente intentó convencer a Amelia y Lukas para que la dejaran irse.
—No tienen que preocuparse por mí. Prometo que regresaré en cuanto pueda. Debo proteger a mi familia. —Masculló Alanys, enfrentándose a sus amigos con los ojos brillantes e inundados en lágrimas. El eco de sus palabras retumbando en el silencio de la habitación de Alice.
Mientras que la morena