Aunque la tensión que había en la habitación ya se había esfumado por completo, todavía se podía sentir un peso latente en el aire de la misma, era como una sensación de que los problemas no había desaparecido del todo, sino que estaban en una especie de pausa por un momento de tranquilidad entre amigas.
Mia resopló con fuerza, sintiéndose cansada por el largo día que habían tenido y se recostó en la cama, mirando hacia el techo, con una leve sonrisa cansada que apenas curvaba las comisuras de